Ley de la siembra

Semana 2

Ley de la siembra

15 julio 2019 Descarga el estudio

> “Y les dijo en parábolas muchas cosas como estas: «Un sembrador salió a sembrar. Mientras iba esparciendo la semilla, una parte cayó junto al camino, y llegaron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra. Esa semilla brotó pronto porque la tierra no era profunda; pero, cuando salió el sol, las plantas se marchitaron y, por no tener raíz, se secaron. Otra parte de la semilla cayó entre espinos que, al crecer, la ahogaron. Pero las otras semillas cayeron en buen terreno, en el que se dio una cosecha que rindió treinta, sesenta y hasta cien veces más de lo que se había sembrado. El que tenga oídos, que oiga»." ‭‭Mateo 13:3-9

Objetivo para el mes de julio

  • Conocer a Jesucristo quien no vino a ser servido sino a servir. Ser motivados por el amor de Dios a servir en todas las áreas de nuestra vida y a las personas que tenemos a nuestro alrededor.

Contexto histórico

Jeremías

El Profeta: El libro de Jeremías es una profecía de un hombre que tenía un llamado “divino” desde su juventud para la nación de Judá. Jeremías es el profeta del cual más se conoce en cuanto a su biografía. Era hijo de un sacerdote, Hilcías y descendiente de Abiatar (cf. 1 R 2:26) quien a su vez era descendiente de Elí el sacerdote de Silo. Su llamamiento ocurre a su temprana edad (1:4-10) y continua casi el resto de su vida con profunda pasión. Jeremías es conocido por su temperamento “emocional” esto en consecuencia del estado deplorable de su nación y su comunión con Dios. La vocación profética lo obliga a una constante denuncia de la desobediencia, idolatría y rebeldía de su pueblo. A pesar de que este profeta vive en una constante agonía por su vocación profética, él representa lo que Dios buscaba de su pueblo, “un corazón contrito y humilde, reverente a su palabra” (Is. 66:2). Jeremías realmente representa con profeta con un corazón dolido con un mensaje doloroso para la nación. Jeremías también experimentó en carne propia la persecución a causa del mensaje que Dios le mandó.

Autor y Fecha: El autor de este libro es Jeremías en su gran mayoría aunque también parte pudo ser escrita por Baruc, el “asistente” (escriba), quien por órdenes divinas también permanece con Jeremías por parte de su ministerio. Jeremías profetizó bajo cinco reyes:

  • Josías (640-609 AC)
  • Joacaz (609 AC)
  • Joacim (609-598 AC)
  • Joaquín (598-597 AC)
  • Sedequías (597-586 AC)

Tema/Ilustración: Debido al estados espiritual del pueblo, Jeremías hace el énfasis en:

  • Obediencia: "“Si digo: «No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre», entonces su palabra en mi interior se vuelve un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. He hecho todo lo posible por contenerla, pero ya no puedo más.Jeremías 20:9

  • Éxito VS. Fracaso: la vida de Jeremías enseña que el verdadero éxito de vida y ministerio no se mide en la respuesta de la gente, sino en la obediencia de lo que Dios te manda a hacer. Por décadas, Jeremías profetizó al pueblo y nunca vio el resultado o la respuesta que esperaba del pueblo. Pero él representa el remanente fiel de Dios, su fracaso ante los humanos es el éxito delante de Dios. Su mayor logro fue su fiel obediencia; la obediencia no depende del fruto.

  • Temor de Dios: Jeremías exhibe temor a Dios mientras los reyes exhiben temor al humano.

Mensaje: A lo largo del libro, el mensaje central es que lo que realmente determina el éxito de la vida de una persona es la obediencia y fidelidad a Dios. Jeremías representa esto al contrario del resto del pueblo que vive en constante rebeldía, ni siquiera al ver el castigo de Dios son capaces de arrepentirse. La dureza de corazón les impide volverse a Dios y ponerlo a él como refugio y viven las fuertes consecuencias.

Idea Principal, Motivo de Escritura & Versículo Clave

  • IP: La desobediencia de Judá trajo la consecuencia de romper el pacto con Dios resultando en 70 años en exilio.
  • ME: Explicarles a los exiliados porque estaban en cautividad en Babilonia, ya que no sabían que lo había causado (su pecados). Darles esperanza para una futura restauración.
  • Isaías 12:1-2:Todo este país quedará reducido a horror y desolación, y estas naciones servirán al rey de Babilonia durante setenta años”. »Pero, cuando se hayan cumplido los setenta años, yo castigaré por su iniquidad al rey de Babilonia y a aquella nación, país de los caldeos, y los convertiré en desolación perpetua —afirma el Señor—.»

Objetivos claros para mi célula

Queremos que cada líder tenga muy claro el objetivo cada célula, teniendo en mente la meta como Iglesia este año de ser +Fuertes, en nuestro amor por Dios, familia y los demás.

A través de las siguientes preguntas te será más fácil preparar tu célula y dirigir tu ministración al final:

  1. ¿Qué quiero que sepan? Que así como Jeremías, el profeta que dedicó su vida al servicio de Dios aún por encima de sus propios deseos, caminos y aún por encima de los resultados palpables que hubiera podido ver en su vida, su sello fue el de la obediencia a Dios. Él vivió durante el tiempo donde nadie conocía ni seguía a Dios, sin embargo él dedicó su vida a darlo a conocer y dar un mensaje al pueblo de Dios y haciendo lo que Dios le mandaba.

  2. ¿Qué quiero que crean? Es la ley de Dios el sembrar para cosechar, y no solo nos habla del ámbito físico pero también del espiritual. Si tú siembras tiempo de devoción a Dios vas a cosechar una vida de amor, relación, obediencia y servicio a Él.

  3. ¿Qué quiero que hagan? Que cambien su manera de pensar acerca de lo que significa verdaderamente servir a Dios. No es servir por que es lo que “nos toca” sino por amor y agradecimiento sabiendo que Él sirvió y dió su vida por nosotros.

Experiencia

Siguiendo el método de enseñanza de Dios te recomendamos comenzar tu célula con alguna experiencia, historia, anécdota o actividad que refuerce el tema.

Ejemplos: Te recomendamos empezar contando la parábola del Sembrador en el evangelio de Mateo. Resalta como el fruto que daba cada semilla dependía en el terreno donde era sembrada. De la misma manera, para que nosotros demos buen fruto y en abundancia, que quiere decir la manera el la que servimos a Dios y lo exponemos al mundo, depende de si nuestros corazones son tierra fértil o si no lo somos preocupándonos más por servir a este mundo en lugar de Él.

> "Y les dijo en parábolas muchas cosas como estas: «Un sembrador salió a sembrar. Mientras iba esparciendo la semilla, una parte cayó junto al camino, y llegaron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra. Esa semilla brotó pronto porque la tierra no era profunda; pero, cuando salió el sol, las plantas se marchitaron y, por no tener raíz, se secaron. Otra parte de la semilla cayó entre espinos que, al crecer, la ahogaron. Pero las otras semillas cayeron en buen terreno, en el que se dio una cosecha que rindió treinta, sesenta y hasta cien veces más de lo que se había sembrado. El que tenga oídos, que oiga»". Mateo 13:3-9

Desarrollo

1. La siembra y la cosecha

La Palabra constantemente nos enseña principios del reino de Dios. Cada una de las leyes, los mandamientos y estatutos tienen como propósito el guiarnos a vivir una vida conforme al estándar que Dios ha establecido para sus hijos. Sin embargo, seguir la ley al pie de la letra no nos sirve de nada si nuestra relación con Dios no es el motor principal que nos impulsa.

Uno de los principios del reino que vemos en la Palabra, sobretodo en el nuevo testamento es el de la “siembra y la cosecha”. Aunque muchas veces se utiliza este principio para hablar de términos económicos o morales (por ejemplo cómo llevamos nuestras relaciones interpersonales) este principio nos enseña algo más profundo: ¿que hemos de sembrar y cosechar en nuestras relación con Dios?

El Padre fue muy claro con su pueblo al llamarlos a vivir una vida en obediencia. Cuando el les da la Ley los está enseñando a ser un pueblo que refleja su santidad y lo enseña a servirlo. Sin embargo esto no es posible si antes no conocen a Dios de manera personal. Si el pueblo siembra para sí mismo, no puede cosechar el servir a Dios y al prójimo genuinamente. Si el pueblo siembra obedeciendo los estatutos que Dios los mandó, entonces cosecharán las bendiciones que Dios tenía para ellos. Suena como un principio muy lógico, Y LO ES, lo verdaderamente difícil, es HACERLO.

En el trabajo de campo, para poder cosechar en abundancia, el trabajo del agricultor no es nada sencillo. La condiciones climatológicas, la tierra, el trabajo físico y la paciencia para ver los resultados son determinantes. De la misma manera el poder cosechar en lo espiritual, requiere de nosotros.

> “»Pongan en práctica mis estatutos y observen mis preceptos, y habitarán seguros en la tierra. La tierra dará su fruto, y comerán hasta saciarse, y allí vivirán seguros.Levítico: 25:18-19

> "Si el Señor no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. Si el Señor no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes.Salmos 127:1

> “¡Siembren para ustedes justicia! ¡Cosechen el fruto del amor, y pónganse a labrar el barbecho! ¡Ya es tiempo de buscar al Señor!, hasta que él venga y les envíe lluvias de justicia. Pero ustedes sembraron maldad, cosecharon crímenes y comieron el fruto de la mentira, porque confiaron en sus carros y en la multitud de sus guerreros.Oseas 10:12-13

> “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.Gálatas 6:7-8

2. Jesús en servicio del Padre

Nuestro mejor ejemplo del servicio y de cómo sembrar correctamente en el reino de Dios es Jesús. Los evangelios están repletos de milagros y enseñanzas de Jesús, sin embargo, siendo Jesús humano mientras camino en la tierra, se atenía a las mismas limitaciones que nosotros tenemos hoy en día. Jesús nos comparte una gran enseñanza, el no hubiera podido cosechar todo lo que vió, desde los milagros, las enseñanzas y la entrega que lo llevó a ser el salvador del mundo si en principalmente no hubiera sembrado en su relación con el Padre!

> “Entonces Jesús afirmó: —Ciertamente les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su Padre hace, porque cualquier cosa que hace el Padre, la hace también el Hijo”. Juan 5:19

De la misma manera, nosotros no podemos cosechar ningún tipo de relación, obediencia, temor a Dios, y servicio si no vivimos una vida donde nuestra prioridad y continua necesidad es conocerlo a Él. Jesús es el ejemplo a seguir, el tenía una relación ininterrumpida con Él padre y cosechó para Él la redención y salvación de la humanidad a fin de darle gloria al Padre.

3. Jesús en servicio del mundo

Todas las bendiciones del mundo, no valen la pena si no es Dios el centro de nuestras vidas. Como creyentes, nuestra principal motivación no debería girar entorno a nuestras propias victorias, en simples palabras el “fruto” que nosotros buscamos cosechar no es una competencia de quien tenga una mayor iglesia, quien ha llevado a más gente a nacer de nuevo (pues la salvación sólo pertenece al Señor; Apocalipsis 7:10), cuántos dones tienes y como los ejerces, esa solo pueden ser manifestaciones de una cosechar sincera que sembramos en una constante y genuina relación con Él Padre así como lo hacía Jesús (Juan 5:19)

> “Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.Mateo 6:33

Así como Jesús nos enseñó, la verdadera siembra y cosecha se demuestra en nuestro servicio y entrega a Dios y al prójimo, que viene de un contacto y reflejo del mismo corazón de servicio y entrega que tuvo Jesús al dar su vida por nosotros. Dios nos llena de bendiciones, sin embargo no quiere decir que busquemos a Dios solo por lo que nos pueda dar sino por quien Él es.

> "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.Gálatas 5:22-23

> “Así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.Mateo 20:28

Aplicación

  1. Medita: Cuales son las cosas, tanto en lo material como en lo espiritual que estás sembrado
  2. ¿Estás buscando a Dios genuinamente sin importar lo que puedas recibir de Él?
  3. ¿Cuál es tu principal motivación en cuanto a lo que ofrendas a Dios?
  4. ¿En qué áreas de tu vida estás viendo fruto verdadero y en qué áreas aún te falta ver el reino de Dios establecido?

Ministración

  1. Lleva a tu y tu célula a un tiempo de arrepentimiento por todas aquellas veces que hemos buscado a Dios simplemente por lo que nos pueda dar materialmente y no buscar una relación genuina con Él.
  2. Ten un tiempo de acción de gracias por todo aquellos que Dios ha hecho en nuestras vidas, sobretodo porque el fruto del sacrificio de Jesús nos lleva a conocerlo, a la redención y perdón de nuestros pecados.
  3. Terminen con una canción de adoración.