La relación es una elección

Semana 2

La relación es una elección

14 enero 2019 Descarga el estudio

“Estableceré mi pacto contigo y tu descendencia, como pacto perpetuo, por todas las generaciones. Yo seré tu Dios, y el Dios de tus generaciones”  Gen. 17:7 NVI

 

Algo en que pensar

 

Durante el tiempo de los patriarcas de Israel (Abraham, Isaac y Jacob), El Señor hizo un pacto permanente con Abraham y su descendencia, a través de Él serían benditas todas las familias de la tierra[…] (Gen. 12:2-3). Aunque sabemos que esta promesa tiene cumplimiento pleno en Su plan de redención para la humanidad, cumplido en Jesús, Dios estaba tratando con seres humanos para llevar a cabo su propósito. Abraham, a pesar de tener mención honorífica como un gran hombre de fe en la Biblia, no vino por sí solo, Dios tuvo que trabajar en su vida durante muchos años para establecer una relación con él y revelarse a su vida; esto llevó a Abraham a conocerlo, confiar en Él e instruir a sus generaciones a servir a Dios. Isaac y Jacob son parte de esta increíble promesa que el Señor había hecho con Abraham (Gen. 12) sin embargo, Dios no estaba interesado únicamente en sus vidas para llevar a cabo su promesa, sino también estaba buscando una relación personal con cada uno de ellos.


Cada historia, cada persona, tiene un caminar único con Dios. Cada vida es única, y aunque existen verdades eternas y prácticas para relacionarnos con Dios; Él nos conoce mejor que cualquier persona, incluso que nosotros mismos y Él anhela encontrarse con nosotros, revelarnos su naturaleza y trabajar en nuestras vidas sin importar las circunstancias en las que estemos para poder tener una relación auténtica con Él. Claro, esto es sí nosotros decidimos responder a su llamado y emprender una gran aventura con Dios por el resto de nuestras vidas.

Desarrollo

 

“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.”  Gen. 12:1-4

 

La historia de Abraham comienza relatando la promesa que Dios hace con Él, sin embargo, esta promesa era condicional a que, Abram, saliera de su zona de confort y emprendiera un viaje a una tierra lejana y desconocida. Abram, responde con un “si” a Dios y se pone en marcha a la tierra que Dios habría de prometer, no sólo para él, sino para toda su descendencia. Dios hace un pacto, respaldando la obediencia de Abram, y es a partir de este momento que Abram comienza una gran aventura con Dios.

 

Antes de establecer una relación con Dios, Abram, fue un hombre idolatra, que seguía las tradiciones y cultura de su pueblo, que no conocía al verdadero Dios (Josué 24:2-3), sin embargo Dios lo transforma y se muestra presente en cada circunstancia de su vida. La relación que Abraham tenía con Dios, estaba fundamentada en la confianza, en la oportunidad de ver cómo Dios cumple sus promesa, es quien dice ser, y que aun en las difíciles circunstancias de la vida, Dios siempre estuvo presente. Lo único que Dios requería de él era un “si”, la respuesta a un llamado que tendría un impacto eterno en su vida, en la de su descendencia y en la de la humanidad.

 

1. Cree en las promesas de Dios

 

“Al oír que Dios le hablaba, Abram cayó rostro en tierra, y Dios continuó: Tú serás el padre de una multitud de naciones” Gen. 17:3-4 (NVI)

 

Esta promesa para Abram, no era sencilla de creer, ya que su esposa Sara era estéril, pensar en ser “padre de naciones” sonaba como una locura. A pesar de esto, Dios cautiva a Abram lo que lo lleva tener una relación con Él. ¿Quién era este Dios que prometía hacer lo imposible?

Hoy en día, tenemos la oportunidad de tener una relación personal e íntima con Dios gracias a que Él cumplió su promesa de salvación a través de Jesús. Lo que nos separa, e impide que tengamos una relación con Dios es el pecado, sin embargo, creer que la promesa ha sido cumplida a través de Cristo en la cruz, hoy podemos acercarnos confiadamente a Él.

 

2. Un corazón dispuesto

 

Dios NO pone requisitos imposibles de alcanzar; no es un Dios lejano que, en lugar de acercarnos a Él, nos pone pruebas inalcanzables para no lograrlo ¡Todo lo contrario! Él ya hizo todo lo que se necesitaba para reconciliarnos consigo mismo; pagó el precio más alto, lo único que Él está buscando son corazones dispuestos a conocerlo, permitir que se revele a nuestras vidas, que creamos en Él en obediencia para ver Su amor, poder y propósito revelado a nuestras vidas, y que cuando vengan las pruebas, no te rindas.

 

3. Dios es un dios personal

 

Abraham vivió una vida de relación con Dios, y a pesar que el pacto de Dios se extendía a sus generaciones, la relación con Dios era una decisión personal que aun los “hijos de la promesa” debían de establecer en sus vidas.

 

La historia de Jacob fue muy distinta a la de su abuelo (Abraham), él no creyó y obedeció a hasta que estuvo más avanzado en años y después de vivir diferentes circunstancias difíciles en su vida, a pesar de esto, Dios no lo rechazó ni se olvidó de él. Dios, continuamente usó las circunstancias de su vida para revelarse a Jacob, y a pesar que él puso a Dios a prueba (Gen. 28:20), Dios por ser fiel a su propia naturaleza los buscó de continuo, hasta que Jacob por sí mismo decidió seguirlo y serle fiel al Señor como su propio Dios.

Jacob no podía vivir de una relación con Dios que no era suya, así mismo nosotros no podemos tener una relación con Dios basada en la fe de nuestros padres, amigos, pareja, lideres etc. Es un paso que corresponde a cada persona, y cada uno de nosotros somos responsables de atender y responder al llamado de Dios a conocerlo.

 

4. Cuida tus relaciones

 

Dios nos dice en su Palabra que lo amemos principalmente a Él pero que también nos amemos los unos a los otros (Mt. 22:36-40). Somos seres relacionales por naturaleza, sin embargo, nosotros decidimos y ponemos en práctica el tipo de relaciones que queremos llevar con los demás, llámense familia, amigos, colegas, creyentes, líderes, compañeros etc. Jesús dice en el evangelio “de este modo todos sabrán qué son mis discípulos, si se aman los unos a los otros” (Juan 13:35). Cómo nos relacionamos con Dios está estrechamente ligado en los tratos del con el otro, y por medio de nuestra relaciones, también reflejamos nuestro amor por Dios.

 

Preguntas de reflexión

 

Dios se reveló a Abram, no porque él fuera perfecto, sino por la sencilla razón que Dios lo llamó y él respondió.

1. ¿He “escuchado” acerca de Dios, o en verdad lo conozco?  
2. ¿Qué son aquellas cosas que me impiden pasar más tiempo con Dios?
3. ¿Cuál es mi actitud al buscar pasar tiempo con Dios?
4. ¿Qué cambios puedo hacer en mi vida que reflejen un verdadero deseo de fortalecer mi relación con Dios?
5. ¿Mi relación con Dios está basada en una decisión personal y genuina o está influenciada por la gente a mi alrededor?

 

Ministración

 

Guía a tu célula en oración invitando al Espíritu Santo a que traiga convicción y revelación de lo que realmente significa para cada uno el tener una relación genuina con Dios. Que todo argumento que se levante en contra del conocimiento de Dios sea anulado. Es importante que cada miembro de la célula pueda tener un momento de encuentro con Dios, que el Espíritu Santo traiga convicción personal y se puede dirigir en oración en arrepentimiento por todos aquellos argumentos que se interponen entre la persona y Dios. Permite que tu célula tenga un momento de reflexión y oración personal donde cada uno reitere su compromiso con Dios de una manera personal.