Bendición para los hijos

Semana 3

Bendición para los hijos

18 febrero 2019 Descarga el estudio

“Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará.”
PROV. 22:6 (NVI)

 

Algo en que pensar 

En la Biblia encontramos numerosos ejemplos de cómo Dios trabaja en las familias, en ocasiones se enfoca en los padres, otras en los hermanos y en muchas ocasiones habla específicamente del papel que tienen los hijos en la familia. Ser “hijo” es un rol que nunca puedes quitarte; quizás hay personas que son hijos o hijas únicas, algunos, quizá nunca realmente conocieron a sus padres biológicos, otros que gozaron a sus padres y no importa si aun vives bajo el techo de tus padres o si ya estas en otra etapa de tu vida donde ya eres más independiente o incluso tu mismo has comenzado a formar tu familia. Sin importar la circunstancia en la que te encuentres en este momento, todos somos hijos.

Desde tu nacimiento, niñez, adolescencia, en cada etapa de tu vida siempre vamos aprendiendo, idealmente, bajo el cuidado y tutela de nuestros padres. La gran parte de como eres como persona, tu carácter y personalidad es formada bajo el núcleo familiar, especialmente de la relación padre-hijo. Dios a través de su Palabra da instrucciones específicas a los padres en cómo formar a sus hijos, pero también ha dado a los hijos las instrucciones de respuesta correcta ante la autoridad de sus padres. Así mismo, más allá de la relación humana padres-hijos, también vemos otra relación de Dios Padre con nosotros ahora sus hijos a través de la fe en el sacrificio de Jesús y nunca es tarde para escuchar y obedecer lo que Dios quiere ministrar a nuestras vidas con ese corazón de Padre que anhela ver a sus hijos crecer y ser personas que reflejen su carácter y naturaleza.

Desarrollo

El pueblo de Israel ha llevado una larga trayectoria con Dios, desde que Él hace su pacto con Abraham, en el cual, ellos serían su pueblo y Él su Dios en Génesis, así los rescata de la opresión en Éxodo y los adopta como su pueblo y en Levítico les da los estándares de cómo relacionarse correctamente con Él, para ser una nación que, realmente, hace la diferencia simplemente por conocer y obedecer a Dios en un mundo contaminado por el pecado.

En Números, hemos estudiado cómo, a pesar de ser el pueblo de Dios, el haber sido liberados de la esclavitud, de la opresión, y ser llamados pueblo “Santo” y gozar de tener un pacto eterno con Dios; ahora en este libro vemos cómo es la relación “Padre-hijo” de Dios con su pueblo, podemos aprender grandes lecciones, tanto buenas como otras que no deberíamos de repetir y aprender de ellas.

El pueblo de Israel, después de ser liberados y de pasar algún tiempo en la península del Sinaí para adorar a Dios y aprender de sus estatutos, estaban llamados a ir y tomar la tierra de Canaán, la cual Dios les había prometido como su heredad. Un recorrido que debió de ser de un par de semanas, se convierte en una travesía de 40 años por la desobediencia del pueblo, la constante queja en contra de sus autoridades y circunstancias, y la falta de fe al creer que Dios los había sacado de la esclavitud para darles vida en abundancia y no para verlos fallecer en el desierto.

El libro de números, a pesar de estar lleno de las cosas negativas y de desobediencia del pueblo, también nos marca un contraste, por ejemplo con Josué y Caleb quienes vieron más allá de las circunstancias, tuvieron fe y obedecieron a Dios. Esto tuvo como consecuencia para ellos la bendición de ser los únicos de la primera generación que entraron a poseer la tierras prometida y liderar al resto del pueblo que eran los hijos de la primera generación que no había obedecido. Uno de los mandamiento más importantes que Dios da a los hijos es:

“Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios” Éxodo 20:12

Este mandamiento refleja es confianza en la autoridad de Dios, en la autoridad que le ha sido dada a los padres y de la responsabilidad de los hijos en obedecer a Dios y a sus padres para gozar de las bendiciones que Dios tiene para ti, sobretodo el imitar a Jesucristo así como los padres lo imitan a Él para ser un verdadero testimonio para sus hijos, no en la malo sino en lo correcto delante de Dios.

1. Los hijos son una bendición / Decretos de vida 

Ya hemos visto cómo Dios creó el diseño perfecto de la familia, dentro de este sueño de Dios, los hijos son el legado de sus padres. Los hijos son una bendición en las familias; Dios ha confiado en los padres la habilidad de formar a sus hijos y criarlos para ser personas que reflejen el carácter de Dios, no sólo un legado biológico, sino también espiritual con la capacidad de enseñar a sus generaciones y ser un agente de cambia en el mundo que nos rodea.

Constantemente Dios instruye a su pueblo diciendo “Recuerden… enseñen a sus hijos.” de tal manera que no se perdiera tanto la tradición y cultura del pueblo pero sobretodo para que en toda generación siempre existiera un pueblo instruido en los caminos de Dios. Los padres tienen la gran responsabilidad de enseñar a sus hijos, pero los hijos tienen la oportunidad y responsabilidad de escuchar y obedecer a sus padres.

 

2. Honra a tu madre y a tu padre (Heb. 12:11, Deut. 8:5)

En la ley de Moisés en el Antiguo Testamento vemos que dice:

“Honra a tu padre y a tu madre, como el Señor tu Dios te lo ha ordenado, para que disfrutes de una larga vida y te vaya bien en la tierra que te da el Señor tu Dios.” Deuteronomio 5:16

Después es reforzado en Efesios 6:1-4, Pablo explica cómo este mandamiento es el primero con promesa. Honrar habla más allá que simplemente acatar órdenes, sí, la obediencia viene como parte del mandamiento, sin embargo el honrar a tu padre y a tu madre va más allá. Dios no espera que, como hijos, seamos simples soldados bajo un régimen, honrar a nuestros padres, no importa en qué etapa de vida o circunstancia estes, quiere decir que tu vida y tus acciones traigan honor, gloria, tenga un peso positivo en donde quiera que vayas, que trates a tus padre de manera digna y admirable y cuando tus padres te dan consejos y límites bajo el orden establecido por Dios vivas de tal manera que reflejes a Dios y también que tus padres sean honrados con el estilo de vida que llevas.

Habrá muchas ocasiones en donde nuestros padres hayan dado disciplina. La disciplina es parte del diseño de Dios, Dios mismo nos disciplina a nosotros, la disciplina es una expresión de amor y cuidado. Sin embargo existen una diferencia entre disciplina y la ira/enojo. La disciplina descrita en la palabra es:

“Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella.” Hebreos 12:11

Como hijos vemos que la disciplina de acuerdo al corazón de Dios es aquella que al tomarla en cuenta traerá a nuestra vida un fruto de paz y justicia, que es el hacer lo correcto en toda circunstancia y estar correctos delante de Dios y de nuestros padres. En proverbios vemos que el sabio recibe la corrección como enseñanza y la pone en práctica. Estos principios básicos de honrar y obedecer, Dios dice como promesa, que “prolongan” nuestra vida, y sobretodo a lo que se refiere es que entre más obedezcas y escuches los consejos de tus padres y de Dios en su palabra, los frutos de tu vida te llevaran a llevar una vida agradable, próspera y de manera que agraden a Dios.

 

3. La bendición de la adapción

“Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad” Efesios 1:4-5

Todos tenemos un contexto de vida distinto, sin importar si tus padres fueron excelentes padres que te instruyeron en el camino de Dios o viviste tiempos difíciles con ellos, inclusive aun si no los conocieras, Dios tiene una gran esperanza. No podemos hablar de los hijos sin hablar de lo que Dios hizo por nosotros. Él mismo dice que por medio del sacrificio que hizo en Jesús, ahora todos aquellos que creen son llamados hijos de Dios y coherederos con Cristo. Lo que quiere decir que Dios es nuestro Padre, quien nos ama, guía, enseña, disciplina. No hay excusa para no ser un reflejo de Dios cuando Él mismo se coloca como nuestro Padre, así que como hijos, estamos de igual manera llamados a obedecerlo y honrarlo.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Juan 1:12

 

4. ¿Cuál es tu herencia?

“En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad, a fin de que nosotros, que ya hemos puesto nuestra esperanza en Cristo, seamos para alabanza de su gloria. En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido. Este garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria” Efesios 1:11-14

Como hijos, de alguna u otra manera, ya sea en lo físico y económico como también en legado y enseñanza, siempre recibimos una herencia de nuestros padres. En el antiguo testamento, la primogenitura era altamente valorada ya que por derecho de primer hijo existía la doble porción lo que significaba que el hijo mayor, contaba como herencia de su padre el doble que el resto de los hijos. Hoy en día no vivimos de esta manera, sin embargo, nosotros como hijos de una manera más conscientes podemos decidir qué tipo de herencia queremos recibir. No estamos hablando de términos económicos, sino más bien de las preguntas ¿Qué vas a hacer? y ¿Qué vida vas a llevar, con lo que has aprendido de tus padres?

Tu respuesta podrían ser cosas positivas o una larga lista de las negativas, sin embargo, hoy tenemos la oportunidad de convertir lo bueno en experiencias para repetir, y lo malo en aprendizaje, no para juzgar a nuestros padres pero para no repetir los errores, aprender de ellos, y honrarlos haciendo lo que sí es correcto. De la misma manera, tenemos una herencia espiritual en Jesús. Una vida con propósito, la guía y compañía de Espíritu Santo, la redención de nuestras vidas todo esto para que vivamos vidas dignas del evangelio, trayendo a nuestro Padre celestial gloria y honra.

 

Preguntas de reflexión

Hoy emprendimos que nuestras vidas son marcadas por nuestras decisiones como hijos. ¿Escucharemos el buen consejo de nuestros padres y viviremos una vida que traigan honra a su nombre y al de Dios Padre?

  1. ¿Cuáles son los retos y responsabilidades que como hijo tengo?

  2. ¿Cómo hijo, he podido sanar las heridas que me han sido hechas a causa de mis padres?

  3. ¿He culpado a mis padres por todo lo malo pero he fallado al ver que parte ha sido mis responsabilidad?

  4. ¿Qué cambios prácticos puedo yo tener para mejorar mis relaciones y ser mejor hijo/a según lo que dice la Palabra de Dios?

  5. ¿Qué clase de herencia he recibido tanto de mis padres como de Dios y que legado estoy dispuesto a dejar a mis propios hijos?

 

Ministración 

Guía a tu célula a tener un tiempo de oración donde el Espíritu Santo ministre a sus corazones. Es probable que haya varias personas en tu grupo que necesiten tener un tiempo de sanidad interior donde renuncien a todo decreto negativo que ha sido hecho en sus vidas por causa de sus padres que han definido y distorsionado el diseño que Dios tiene para ellos como hijos. Busca también tener un tiempo de arrepentimiento donde cada uno se ponga delante Dios pidiendo perdón por toda idea distorsionada, toda falta de honra y obediencia y por el no haber recibido la corrección y disciplina de sus padres de manera correcta.

Lleva a tu célula a visualizar sus propias familias, como padres pero sobretodo como hijos con relaciones restauradas, vidas transformadas y un mayor entendimiento de que significa verdaderamente ser un hijo del Dios viviente.